EL SALUDO ÍBERO (salutatio iberica)

Laureano de las Cuevas Álvarez

Vicepresidente Segundo del Real Club de Monteros

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL NEWSLETTER LA CARACOLA | Nº 2 | DICIEMBRE 2021

Cualquier excusa es buena para poder escribir unas líneas, pero la escusa se torna deleite, cuando lo que celebramos, es la edición por parte de una entidad que pocos conocen fue creada por D. Jaime de Foxá, Fundador también del Club de Monteros, de la revisión del Manifiesto de la Montería.

Poco hay que decir, tan solo agradecer a los socios que han participado en su adaptación a los tiempos que corren de esta incuestionable guía de la esencia de la practica venatoria en la Montería española. Y quiero hacer hincapié en “española, pues formas de batir el monte, hay muchas y de diversas maneras atendiendo a la latitud en la que nos encontremos, o los usos y costumbres locales. Lo que es indudable, es que la Montería española, es reconocida a nivel mundial por la belleza y tradiciones que compendia y es cada día mayor, el interés que despierta entre los cazadores extranjeros, convirtiéndose en reclamo para los cazadores foráneos, que acuden desde los más inusitados rincones a disfrutar de esta modalidad única en el orbe terrestre.


No es por ello casual, que la Montería española, haya sido declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial, por la Junta de Andalucía, y otras tantas entidades pretendan hacer lo mismo. Pues al igual que la tauromaquia, pues como ella, es seña de identidad y raigambre de esta piel de toro que tantos hitos históricos y culturales, ha esparcido a los cuatro vientos en un Imperio donde no se ponía el sol. Convirtiendo la suya en la segunda lengua más hablada del mundo, gracias a una política amable, de hermanamiento, ligada a unas fuertes convicciones cristianas, que han distinguido a lo largo de los tiempos a los embajadores españoles de toda suerte y condición.


No sé, sí al contrario de la tauromaquia, alcanzaremos los laureles de la UNESCO, pero si fuimos capaces de que las legiones romanas, adoptarán el saludo del pueblo ibero como su saludo y seña de identidad, hecho que ha transcendido a lo largo de los siglos. ¿Por qué no?, dentro de cada español hay un Quijote, y quiera Dios que alguno se atreva a cargar contra ese gigante políticamente correcto y miope en algunos casos.


Vaya por delante que. en estas líneas, no hay pretensión de enmendar o acritud alguna. Simplemente poner en valor, una realidad que a muchos nos incumbe. Corría el año 1876, cuando el Conde de Torres Cabrera, mando editar un “Reglamento de Montería” para la Sociedad de Montería de Córdoba, que el mismo presidia. En su artículo 46 “El rezo antes del Ojeo” se establece como norma que del director de Campo “anunciará el Avemaría que todos los monteros y dependientes rezará a caballo y con la cabeza descubierta”. Y aunque es tradición no escrita que en las monterías se rece una oración en honor al patrón a la Virgen del lugar. Creo que esa “tradición no escrita”, debía haber sido recogida por el Manifiesto, es más, me atrevería a proponer además que, “en un estruendo resuenen al unísono, como preludio de lo que vendrá, vibrantes salves a España y al Rey que anuncien en umbrías y solanas que, un español bien nacido, se dispone a montear”.

¡Viva la Virgen de la Cabeza!

¡Viva España!

¡Viva el Rey!