El Real Club de Monteros

Fotografía: Santiago Segovia Pérez

LOS DIBUJOS DE NUESTRAS JUNTAS DIRECTIVAS


Algunos miembros de nuestras pasadas juntas directivas aprovechaban las pausas en sus reuniones para entretenerse confeccionando dibujos, que en muchas ocasiones reflejan los temas que figuraban en el orden del día.

 

Aquí traemos unos ejemplos de los mismos, que eran convenientemente «rescatados» para la memoria de nuestro Club por nuestro actual presidente, César Fernández de la Peña.

Autor: Javier Barcáiztegui

Autor: Javier Barcáiztegui

Autor: Javier Barcáiztegui

Dibujo confeccionado por Iñigo Moreno el 21-12 -2009

Logotipo original del Club antes de recibir el título de ‘Real’.

En este dibujo vemos el perfil del ya fallecido Juancho Narváez Muguiro, marqués de Benavites.

Autor: Javier Barcáiztegui

Autor: Javier Barcáiztegui

Historia del Club

Por César Fernández de la Peña

 

El Club de Monteros se inicia a mediados de 1961 yo creo que como continuación de la tertulia que mi padre* tenía establecida en el bar del hotel Fénix de Madrid, probablemente aprovechando unos locales que no conseguía ocupar el hotel en los bajos del edificio. Y es muy interesante observar como el Club ha tenido un recorrido tan variado en los años que lleva de vida.

 

La idea fue hacer un club que reuniese a la flor y nata de los monteros, principalmente residentes en Madrid aunque luego se incorporaron socios de otras provincias y de fuera de España.

 

Evidentemente el poder reunirse para hablar, comer, cenar y disfrutar de todas las actividades que entonces se ofrecían, fue una posibilidad que ilusionó a los notables de la época. Una presidencia de Yebes y una junta directiva de lujo apoyan mucho el lanzamiento del Club que, aún con una cuota de entrada muy cara y una cuota mensual también importante, se permite el lujo de exigir una votación secreta con bola negra que eliminaba la propuesta de ciertas personas.

 

Desde 1962, fecha de la primera asamblea, hasta 1972 en que Yebes dimite, el Club se mueve con un número de socios entre 260 y 310 con los que realiza una labor social y cultural de gran importancia dentro de la venatoria del momento: exposiciones, conferencias, actos culturales, homenajes, fomento del podenco español a través de unas camadas propiedad del Club, etc., se suceden sin mayor problema que los derivados por un encarecimiento en el arrendamiento de los locales y una revisión de la cuota mensual que sucede en 1967.

 

En 1972 -yo no estaba en la junta y no puedo opinar sobre las causas- se produce un efecto que podría llamarse de atonía. Si repasamos lo que el Club hace en esos años pasados, se llega a la conclusión de que poco más se puede hacer y ofrecer a los socios. Además, posiblemente por el encarecimiento de las cuotas y de la vida en general, se produce un número de bajas que llevan a una difícil situación de tesorería. Pero, evidentemente, los servicios que se daban eran de importancia y eso cuesta mucho mantenerlo. También pienso, y no quiero pecar de orgullo filial, que en ese año nombran a mi padre Gobernador de Toledo y, consecuentemente, su dedicación al Club se reduce de forma importante. En fin, por una u otra causa, Yebes se va, toma la presidencia Carlos Rein y yo entro en la Junta por primera vez.

 

En 1973 se decide eliminar la cuota de entrada y eso supone una avalancha que hace subir hasta 511 socios los miembros del Club. Se potencian los actos culturales con un ciclo de seis conferencias y se celebran tres exposiciones de pintura. Además se convocan dos homenajes: uno a Yebes y otro a mi padre. También se monta un servicio de gestoría para tramitar licencias, etc.

 

En el 74, problemas de tesorería, nuevo aumento de cuotas por el costo de las actividades y se celebran nuevamente exposiciones y conferencias. A final del año dimite Carlos Rein y le sustituye mi padre. Yo me voy de la Junta así como Fernando Primo de Rivera y José Antonio Rein.

 

En el 75 más dificultades de tesorería y decisión de nombrar un gerente remunerado para que impulse el Club. Se solicita un crédito para atender obligaciones.

 

En el 76 fallece mi padre y toma la presidencia Alfonso Urquijo. Aunque el número de socios llega al máximo, 566, el funcionamiento es un tanto caótico y se realizan toda una serie de exposiciones y conferencias, se ofrecen más servicios como taxidermia, seguros de accidentes y para los perreros, se habla de un Boletín. Hasta propone Alfonso arrendar cotos para cazar los socios así como ¡homologar trofeos y celebrar exposiciones de los mismos!

 

Lo peor es que el Hotel Fénix se va a tirar y que tenemos que irnos. Se buscan locales y se solicita una cuota extraordinaria de 5.000 pesetas, lo cual produce una baja de 78 socios. Normal. Se estudia adherirnos al Casino de Madrid, al Hotel Eurobuilding, etc. Se liquidan algunos bienes para pagar los gastos de instalación en la calle Velázquez 138 donde estamos poco tiempo. Finalmente se acepta instalarse en el Hotel Miguel Ángel, cosa que se realiza en el 77. No hay actividades en esta época a excepción del homenaje a Valentín de Madariaga por su Premio Weatherby.

 

Hay que subir de nuevo las cuotas y Alfonso Urquijo dimite proponiendo a José Antonio Trillo que acepta la presidencia. En el 78 llegamos a un acuerdo y nos trasladamos a Cantoblanco. Y en el 79 conseguimos cancelar el crédito que teníamos pendiente aunque el número de socios se ha reducido a 256. En el 80 siguen produciéndose bajas aunque se ofrecen los servicios de Cantoblanco, se organizan unas cenas – coloquio y se edita un Boletín del Club (¡2 números!).

 

En el 81, con 184 socios, dimite toda la junta pero continua porque no asiste nadie a la Asamblea y hay que pagar deudas al personal, al que se decide dar de baja, y a Cantoblanco. En el 82 con 117 socios sin actividades se acuerda vender patrimonio. En el 83, con 106 socios, presido yo la asamblea comunicando que el personal está liquidado y que únicamente debemos 195.000 pesetas a Cantoblanco.En el 84 dimite Trillo y se prevé pagar este año todas las deudas. Propongo reducir por tanto las cuotas y cambiar el domicilio. Arturo Fernández ofrece seguir en Cantoblanco gratis.

 

José María Blanc ofrece dirigir una comisión para poner en marcha el Club. La aceptamos… desgraciadamente, porque este señor no hace absolutamente nada. De forma que, después de mil gestiones, nos vamos hasta el año 1987 en que nuevamente pongo en marcha una asamblea en la que acordamos una presidencia de la condesa de Berantevilla con Urquijo como vicepresidente y yo de secretario. El domicilio pasa a mi casa y un apartado de correos. Y la junta nombrará una comisión que se encargará de poner en marcha unos premios a personas que se distingan en la defensa de la caza. Rocío Berantevilla sigue de presidenta hasta su muerte en 1990.

 

Así vamos trasteando sin hacer nada hasta 1992 en que Iñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laula, toma la presidencia y comienza la última etapa del Club que, dada su entusiasta y eficaz dedicación, resultó especialmente brillante. Se crean los premios de Personalidad Venatoria y de Arte y Cultura así como el literario Jaime de Foxá para artículos. También se celebra con gran éxito un ciclo de conferencias y mesas redondas en la sede de Gil y Carvajal.

 

Acoge el Club presentaciones de libros relacionados con la caza y propicia un homenaje a Enrique Zamácola por su obtención del Premio Weatherby. Se patrocina un estudio sobre la situación de las cabras de Sierra Madrona. Y se nombra a José Antonio Muñoz Rojas presidente del jurado del Premio Jaime de Foxá. El Club pasa a ser miembro de la Oficina Nacional de la Caza. En 2003 inicia el Club un estudio sobre el posible Museo de Riofrío que finalmente será rechazado en 2005.

 

Se otorga en 2005 el premio del Club a S.M. el Rey D. Juan Carlos I, que asiste a una cena en Cantoblanco para la entrega.

 

En 2008 edita el Club con carácter no venal un opúsculo con los doce artículos premiados hasta entonces con el Jaime de Foxá. Nos asociamos a la Fundación de Amigos del Águila Imperial

Y finaliza la presidencia de Iñigo Moreno de Arteaga con la concesión al Club de la denominación de Real gracias a su iniciativa y gestión. Se le nombra Presidente de Honor por decisión unánime de la junta directiva.

 

Después de Iñigo, en 2007, entra Paco Basarán, que acepta la presidencia con buen ánimo de ayudar al Club pero con sentido de provisionalidad dado su delicado estado de salud.


En 2009 me hago cargo del Club yo mismo cediendo a la unánime petición de los miembros de la junta directiva.

 

Desde 2009 hasta 2013 las actividades más destacadas han sido las entregas de nuestros Premios a la Personalidad Venatoria, Arte y Cultura así como el Premio Literario Jaime de Foxá. En todos esos eventos la asistencia ha sido muy amplia y los discursos alabados en los medios cinegéticos especializados.

Hay que destacar que en 2011 conseguimos editar el libro de «Tras las monteses de Sierra Madrona», del autor Luis Sánchez Hernández, que tuvo una efusiva acogida por todos los miembros de nuestro Club y que ha sido alabado por la crítica literaria y por todo el mundo de la caza.

 

Continuamos con nuestro criterio de defender las instituciones que tengan relación con la caza en general y más con las de la caza mayor. En ese sentido hemos prestado nuestra colaboración a la Junta Nacional de Homologación y a la Fundación de Amigos del Águila Imperial.

 

Por su deferencia asistiendo a diversos actos del Club, en 2012 acordamos nombrar Socio de Honor a la Excma. Sra. Dª Esperanza Aguirre, a la sazón Presidenta de la Comunidad de Madrid.

 

También celebramos en noviembre de 2012 la primera montería de nuestro Club con gran éxito de organización instituyendo una jornada de amistad montera para los socios que asistieron. Pensamos repetirla.

 

Así llegamos al año 2013 a principios del cual convocamos una Asamblea y a la que llevamos la modificación de la junta directiva con la incorporación de una serie de socios que se ofrecieron a colaborar activamente para tratar de impulsar la vida de nuestro Club.

 

De resulta de la efectiva labor realizada, hoy podemos presentar una serie de acciones de gran importancia: la adaptación de nuestros estatutos a la normativa vigente, nuevos carnets para los socios, la figura del Socio Junior, el uso intensivo del Club Financiero Génova donde nos establecimos y, muy especialmente, adoptando unos acuerdos de correspondencia y de colaboración que consideramos muy interesantes con La Maisson de la Chasse et Nature en Paris, con la Asociación Española de Rehalas y con la Sociedad de Tiro de Madrid (Somontes).

 

Finalmente, resaltar la construcción y la presentación de nuestra página Web que entendemos resultará de gran importancia para el futuro desarrollo del Club.

 

Hasta aquí un breve resumen de nuestra vida que confiamos siga evolucionando cada vez con más fuerza, manteniendo el fin de nuestro Club que como sabéis siempre será la defensa de la caza en general y muy particularmente la montería española, conservando sus rasgos y tradiciones.

 

*Mi madre, Menchu de la Peña, viuda, casó en segundas nupcias con Jaime de Foxá. Yo era entonces un crío y mi relación con Jaime fue siempre entrañable, paterno – filial.

Nuestro presidente el Conde Yebes confeccionó estos dibujos sobre el reverso de un sobre roto durante la reunión de la junta directiva del 21 de marzo de 1963

Nuestro presidente el Conde Yebes confeccionó estos dibujos sobre el reverso de un sobre roto durante la reunión de la junta directiva del 21 de marzo de 1963

Histórico de presidentes del Club
 

RELACIÓN DE PRESIDENTES DEL
REAL CLUB DE MONTEROS

 

1961-1972 Conde de Yebes

1972-1974 Carlos Rein Segura

1974-1976 Jaime de Foxá Torroba

1976-1977 Alfonso de Urquijo Landecho

1977-1984 José Antonio Trillo López-Mancisidor

1984-1987 José María Blanc Diaz

1987-1990 Condesa de Berantevilla

1992-2007 Marqués de Laula

2007-2009 Francisco Basarán de la Fuente

2009-2018 César Fernández de la Peña

2018-          Carmen Basarán Conde

Entrevista del diario ABC efectuada a Eduardo Figueroa y Alonso Martínez, conde de Yebes, y publicada el 25 de abril de 1962, en la que se trata de la fundación del Club de Monteros

Audiencia Real del 5 de julio de 1973

El pasado 5 de julio de 1973 tuvo lugar en el palacio de la Zarzuela una Audiencia Real de S.A.R. el Príncipe de España, D. Juan Carlos, sucesor al título de Rey en la Jefatura del Estado, de una representación de la Junta Directiva del Club de Monteros, presidida por Carlos Rein Segura, quien hizo entrega de la medalla de oro del Club.