Proyectos y actividades

Alianzas y patrocinios

Convenios

Convenio de Colaboración entre

la Sociedad de Tiro de Madrid (Somontes)

y el Real Club de Monteros (09/12/2013)

 

En recientes fechas del mes de marzo de 2014 tuvo lugar el acto de la firma del convenio marco de colaboración entre la Sociedad de Tiro de Madrid (Somontes) y el Real Club de Monteros.

 

Teniendo en cuenta que ambas entidades actúan en el ámbito de la caza, el tiro deportivo y las armas, y que entre sus fines estatutarios se incluyen actuaciones hacia la colaboración, fomento y difusión para una mejora de estos sectores siendo campos complementarios, con una gran afinidad y elementos comunes, está claro que se pueden obtener unas magníficas sinergias al actuar llevando a cabo actuaciones conjuntas en estas materias.

 

Por consiguiente, las dos entidades entendieron que en base a la experiencia acumulada en los últimos años y a la coincidencia en muchos de sus fines comunes, había llegado el momento de avanzar en esta línea de cooperación, y consecuentemente con ello, han acordado firmar un Convenio de Colaboración en cuyos puntos se establecen líneas de acción conjuntas y servicios de gran valor para los socios de ambas entidades.

 

Al acto de la firma del convenio asistieron Pedro Díaz Aranda, presidente del Club de Tiro de Madrid, Arecio Santos, vicepresidente, Javier Soriano Tarín, como secretario, y Juan Antonio Astarloa Sordo, Lorenzo Abarca Corrales y Máximo Fraga, como miembros de su junta directiva. Por parte del Real Club de Monteros asistieron César Fernández de la Peña, presidente, José Antonio Rein Duffau, vicepresidente, Guillermo Reparaz Vallhonrat, secretario, y Santiago Segovia Pérez, miembro de la junta directiva.

 

El presente convenio comenzó a surtir efectos el día de su firma y tiene una duración indefinida, para el que se ha diseñado un desarrollo práctico pilotado por una comisión de seguimiento.

Al acto de la firma del convenio asistieron Pedro Díaz Aranda, presidente del Club de Tiro de Madrid, Arecio Santos, vicepresidente, Javier Soriano Tarín, como secretario, y Juan Antonio Astarloa Sordo, Lorenzo Abarca Corrales y Máximo Fraga, como miembros de su junta directiva. Por parte del Real Club de Monteros asistieron César Fernández de la Peña, presidente, José Antonio Rein Duffau, vicepresidente, Guillermo Reparaz Vallhonrat, secretario, y Santiago Segovia Pérez, miembro de la junta directiva.

Al acto de la firma del convenio asistieron Pedro Díaz Aranda, presidente del Club de Tiro de Madrid, Arecio Santos, vicepresidente, Javier Soriano Tarín, como secretario, y Juan Antonio Astarloa Sordo, Lorenzo Abarca Corrales y Máximo Fraga, como miembros de su junta directiva. Por parte del Real Club de Monteros asistieron César Fernández de la Peña, presidente, José Antonio Rein Duffau, vicepresidente, Guillermo Reparaz Vallhonrat, secretario, y Santiago Segovia Pérez, miembro de la junta directiva.

Convenio de colaboración entre

la Asociación Española de Rehalas

y el Real Club de Monteros (16/09/2013)

 

El pasado lunes 16 de septiembre de 2013 tuvo lugar, en la sede social del Real Club de Monteros, el acto de la firma del convenio marco de colaboración entre la Asociación Española de Rehalas y el Real Club de Monteros.

 

Teniendo en cuenta que ambas entidades actúan en el mismo campo cinegético, tratando de agrupar a cuantos aficionados sienten o defienden el ejercicio de la caza mayor, especialmente de la montería y la rehala, y siendo ambas especialistas en temas relacionados con las mismas, pudiendo asesorar y colaborar conjuntamente en dichas actividades, las dos entidades entienden que, en base a la experiencia acumulada en los últimos años y a la coincidencia en muchos de sus fines comunes, ha llegado el momento de avanzar en esta línea de cooperación y, consecuentemente con ello, se ha acordado firmar el mencionado convenio de colaboración.

 

Este convenio define el apoyo, el asesoramiento, el soporte asociativo y la infraestructura existente para el desarrollo de actuaciones en temas de la montería y del entorno de la rehala y el sector cinegético, en general.

 

El acto de firma del convenio se obró conducido por los presidentes de ambas organizaciones: José Luis Domínguez Torres, presidente de la AER, estuvo acompañado por José María Pacheco del Barrio, secretario, y por Jorge Bernad Danzberger, asesor jurídico. Por parte del RCM asistió su presidente, César Fernández de la Peña, Guillermo Reparaz Vallhonrat, secretario, y Santiago Segovia Pérez, vocal de su junta directiva.

 

El presente convenio comenzó a surtir efectos el día de su firma y tiene una duración indefinida, para el que se diseña un desarrollo práctico pilotado por una comisión de seguimiento.

Ramón Estalella, Óscar Grau y Guillermo Reparaz de pie, e Isabel Miguel Posada firmando con César Fernández de la Peña

De pie Guillermo Reparaz Vallhonrat, Santiago Segovia Pérez y José María Pacheco del Barrio. Firmando el convenio José Luis Domínguez Torres y César Fernández de la Peña.

El Real Club de Monteros y

la Maison de la Chasse et de la Nature firman un convenio

de correspondencia para sus socios (20/06/2013)

 

El pasado 20 de junio de 2013 tuvo lugar en París el acto de firma del convenio de correspondencia entre la Maison de la Chasse et de la Nature (www.clubchassenature.fr) y el Real Club de Monteros. El acto fue presidido por Louis de Rohan Chabot, presidente de la institución francesa y por César Fernández de la Peña, en representación del club español. Ambos estaban acompañados por Nicolás Franco, artífice de este acuerdo y miembro del Real Club de Monteros, y por André Wiboux y Nicolas Noblet, vicepresidente y director de la Maison de la Chasse.

 

El propósito de este acuerdo es proporcionar a los miembros de cada uno de las sociedades mencionadas anteriormente, la posibilidad de utilizar las exclusivas instalaciones y servicios válidos para los miembros de la otra.

 

El Club de la Maison de la Chasse et de la Nature, que cuenta con 800 socios, está radicado en el Hôtel de Guénégaud, que data del siglo XVII, y se sitúa en pleno corazón histórico de París. Adosado al mismo se encuentra el Musée de la Chasse et de la Nature, que ensalza la relación entre el ser humano y la naturaleza a través de las tradiciones y la práctica de la caza. El museo ha sido caracterizado por la revista Smithsonian como el más gratificante e ingenioso de París, siendo descrito por las guías turísticas como peculiar y asombroso.

 

Está organizado en tres temáticas fundamentales: armas y otros instrumentos de caza, productos de la caza, como trofeos y animales naturalizados, y en una tercera sección, representaciones artísticas de la vida salvaje y de la caza, como pinturas, impresiones, esculturas, tapices, cerámicas y muebles.

Ramón Estalella, Óscar Grau y Guillermo Reparaz de pie, e Isabel Miguel Posada firmando con César Fernández de la Peña

Alianzas

El Real Club de Monteros participa en el Proyecto de Declaración de la Montería y la Rehala como Bien de Interés Cultural (BIC)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Real Club de Monteros, es una entidad que fue creada en el año 1961, con la finalidad de agrupar a cuantos sienten y defienden el ejercicio de la caza mayor y otras actividades afines, así como proseguir la labor iniciada en beneficio del ejercicio de la montería en España, luchando por mantener la pureza de la tradición venatoria, ha decidido unirse en calidad de BENEFACTOR al proyecto iniciado por la Federación Andaluza de Caza (FAC), junto con la Asociación Española de Rehalas (AER) y la Asociación de Titulares de Empresas y Cotos de Andalucía (ATECA), para conseguir la declaración de la montería y la rehala como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Actividad de Interés Etnológico en Andalucía.

Consideramos que la montería española y la rehala constituyen una expresión relevante de la identidad cultural venatoria, testimonio de la trayectoria histórica de nuestro país, y en concreto de Andalucía, y una manifestación de la riqueza y diversidad cultural única en el presente.

El sentimiento de aprecio hacia este patrimonio cultural ha de constituir uno de los pilares básicos para el fortalecimiento de esta identidad colectiva, impulsando el desarrollo de un espíritu respetuoso con un entorno cultural garante de los valores que representa, y que en estos momentos se está viendo sitiado y menospreciado desde ciertos estamentos de nuestra sociedad, que ignorantes de la realidad social que esta modalidad de caza significa, y del favorable alcance que supone como garante de la conservación de la naturaleza y como motor de un desarrollo que redunda en que múltiples espacios naturales de relevancia en nuestros país hayan llegado a nuestros días perfectamente conservados, lo hayan hecho por haber sido desde tiempo inmemorial cazaderos de montería.

La iniciativa de promover la montería y la rehala como parte del patrimonio cultural inmaterial que es necesario proteger y poner en valor, deja entrever cierta preocupación de que la caza y todas las tradiciones que conlleva pueden estar experimentando un proceso degenerativo que diluya los elementos de su autenticidad.

A su vez hemos decidido apoyar en calidad de BENEFACTOR también, el proyecto impulsado por la Mesa Extremeña de la Caza para conseguir que la montería y la rehala obtengan una declaración similar en la región de Extremadura. En este caso el antropólogo encargado de realizar el informe justificativo que debe acompañar a la solicitud, junto con otros documentos accesorios, será D. Roberto Sánchez Garrido.

Presentada la documentación técnica para la declaración de la montería y la rehala como Bien de Interés Cultural en Extremadura

 

Badajoz, 31 enero 2018.- El proyecto para la declaración como Bien de Interés Cultural de la montería y la rehala ha sido presentado hoy oficialmente ante la Junta de Extremadura. Según explica la documentación técnica registrada, es un proyecto que se basa en la historia y en la importancia socioeconómica de esta práctica cinegética, pero, sobre todo, en el hecho de que se trata de algo más importante que forma parte de la esencia misma del mundo rural extremeño.

Ayer se presentó en Badajoz este proyecto, en el que participan como benefactores la Federación Extremeña de Caza, la Fundación Artemisan, el Real Club de Monteros, Aproca Extremadura, la Asociación Española de Rehalas y Nacho Higuero. También son entidades colaboradoras del proyecto Cárnicas DIBE, Explotaciones Cinegéticas Caurienses, la revista Caza Extremadura, Chacinas Extremeñas, Cinegética Planeta y Chacinas Marce. La participación está abierta a todo aquel que quiera mostrar su compromiso con la Montería, la Rehala, y la caza en general.

Según explicaron el presidente de la Federación Extremeña de Caza, José María Gallardo, el vicepresidente de la entidad, Manuel Gallardo, y el presidente de la Asociación Española de Rehalas, la Montería y la Rehala cumplen con todos los requisitos para ser declaradas Bien de Interés Cultural de Extremadura, según lo establecido tanto en la legislación autonómica.

En primer lugar, por su historia. Y es que se tiene constancia de que al menos desde hace 700 años que esta modalidad se realiza de forma ininterrumpida en Extremadura.

Otro factor importante es su impacto socioeconómico sobre el medio rural.  En Extremadura se celebran una media de 75 monterías cada fin de semana entre los meses de octubre y febrero, y son en torno a 5.000 personas las que participan semanalmente en estas actividades. La montería y la rehala generan al año, según el informe de la situación de la caza 2016, un flujo económico de más de 160 millones de euros (gasto en monterías, carne de caza, rehalas, taxidermias, cazadores foráneos…).

A todo esto se suma que tanto la rehala como la montería forman parte de una tradición cinegética que se construye como valor identitario en gran parte de la región, con unos conocimientos propios que se transmiten de generación en generación, con aspectos como los rituales, como un vocabulario específico y como una serie de producción artesana y de oficios actualmente en riesgo de desaparición. Asimismo, estas modalidades rehala suponen una forma de gestión medioambiental fundamental para el bosque mediterráneo y la dehesa extremeña y se han convertido en una referencia sociocultural y de cohesión social.

Es por ello que se está trabajando activamente desde el sector cinegético extremeño para impulsar la declaración de la Montería y la Rehala como Bien de Interés Cultural.

Los responsables de la Federación Extremeña de Caza destacaron que esta declaración serviría para proteger el legado histórico de estas modalidades en ámbitos como el literario, el pictórico y el escultórico, al tiempo que se evitaría la pérdida de un vocabulario singular y de oficios que, como se ha mencionado, están actualmente en riesgo.

Los promotores del proyecto resaltaron que se trataría de una medida con un impacto muy positivo sobre el mundo rural extremeño, ya que permitiría impulsar acciones de divulgación, de protección medioambiental, así como potenciar un importante motor económico de desarrollo rural.

Alegaciones del Real Club de Monteros al Proyecto Lespre

 

Dña. Carmen Basarán Conde, comparece en nombre y representación del Real Club de Monteros de España, en la Consulta Pública previa sobre el Proyecto de Orden Ministerial de la modificación del anexo del Real Decreto 139/2011 de 4 de febrero, para el desarrollo del listado de especies silvestres en régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de especies amenazadas, a fin de manifestar su total disconformidad con la propuesta de inclusión de todas las poblaciones de lobo (canis lupus signatus) de España en el aludido catálogo (LESPRE).

 

Y ello, en base a las siguientes alegaciones:

  1. Resulta ocioso reiterar que el sector cinegético es uno de los principales valedores de la Naturaleza en España, reinvirtiendo en ella buena parte de los seis mil quinientos millones de euros que genera, sustentando además la denominada “España vaciada”, con doscientos mil empleos.
    Nadie pues más interesado en la conservación ordenada de todas las especies animales que los cazadores.
    Esa legitimación, unida al conocimiento del medio natural, es la que nos hace cuestionar la reciente decisión de la Comisión Estatal para el Patrimonio y la Biodiversidad por la que se prohíbe la caza del lobo al norte del rio Duero, al considerarle una especie de privilegiada protección.

  2. Las vicisitudes concurrentes en tal decisión confirman su arbitrariedad y la entrada en liza de intereses ajenos a los que se pretende defender. Así, no es admisible que el Ministerio para la Transición Ecológica, tras meses de hacer oídos sordos a las siete Comunidades Autónomas que albergan el noventa y ocho por ciento de la población estable de lobo, haya impuesto su criterio por encima de ellas, ocultándose tras el ajustado voto de territorios que no han visto un lobo desde hace más de un siglo. Con semejante filigrana, el Ministerio ha pasado por encima de las administraciones que, en ejercicio de sus competencias constitucionales, gestionan admirablemente la coexistencia del lobo con los habitantes del mundo rural, mediante sistemas de caza selectiva en las zonas en que su proliferación ha incrementado los ataques al ganado. El estrambote conduce a que Melillenses, Ibicencos y Canarios establezcan los criterios de gestión del lobo en Zamora, Cantabria y Asturias. Y todo ello, al amparo de “razones científicas” que chocan con la evidencia de que, desde finales del siglo XX, la población lobuna no ha hecho sino aumentar, hasta el máximo demográfico de entre los países europeos.

  3. Las “razones” del Ministerio y de las asociaciones privadas que las alientan, obvian que entre el estudio nacional sobre el lobo de 1986-88 y el último de 2012-14, su población ha progresado hasta las doscientas noventa y siete manadas, con unos dos mil quinientos ejemplares concentrados en un área de 100.000 kilómetros cuadrados en el norte y noroeste de nuestra geografía, y que el área de distribución de la población reproductora se ha incrementado en un cuatro por ciento desde el año 2000. Es decir, que, sin ser especie protegida, la gestión de Galicia, Cantabria, Asturias, y Castilla y León (a través de sus Consejerías de medio ambiente y servicios de guardería), ha conducido a la especie a su mejor momento de los últimos cincuenta años.

 

También se omite que, el auge poblacional se produjo tras la aprobación de la Ley de Caza de 1970 que, sustituyó su condición de alimaña por la de especie cinegética.

  1. El lobo se encuentra hoy en España en un estado de conservación más que favorable. Ante ese innegable hecho, la iniciativa legislativa que pretende el Ministerio conculca los presupuestos establecidos por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en su sentencia de diez de octubre de 2019 que, a sensu contrario, admite como excepción, su caza selectiva y limitada, siempre que se fundamente sobre bases científicas que: (i) es un método idóneo para la gestión de su población; (ii) no existe otro medio razonable para evitar la causación de daños al ganado; y (iii) no se perjudica el estado de conservación de la especie en su área de distribución natural.
    Pues bien, esas premisas y no otras, concurren en el último año en las zonas más depredadas que lo han sido sobre rebaños evaluados como protegidos por los funcionarios de control de daños. No puede imponerse pues al ganadero un deber de diligencia mayor al que ya practica.

  2. Consecuentemente, la política de precintos o “cupos de lobos” seguida en el Norte de España, ha sido más que eficaz, para adecuar su número a los aprovechamientos faunísticos de sus biotopos. Con el cambio pretendido, se alterarán las densidades convenientes. Y ello se hará a costa de la cabaña ganadera, pues hay acuerdo entre la comunidad científica en que el lobo recurre a atacar al ganado cuando escasea la caza, o se incrementa el número de individuos por encima de la provisión natural del cazadero.

 

Son las Comunidades norteñas las que poseen los datos precisos sobre las poblaciones de lobos y ello no puede ser sustituido por “informes técnicos” genéricos y poco apegados al día a día. Máxime cuando se emplean métodos de muestreo cambiante que restan certidumbre a las estimas poblacionales.

  1. La caza selectiva de determinados ejemplares no altera (como de contrario se ha afirmado por algunas asociaciones), la estructura de las manadas, ni la tasa de reposición, pues el cambio de jerarquía y la continuidad reproductiva se producen de manera automática en la especie.

  2. El corolario de cuanto afirmamos se evidencia en el vecino Portugal, dónde la prohibición general de la caza no ha hecho sino incrementar el furtivismo y disminuir paulatinamente el número de ejemplares desde el último censo nacional de 1994-96. Nada hace pensar que esos efectos no se trasladen a nuestro país con los cambios legislativos que se pretenden, pues reputados estudios (Linnell, Swenson y Andersen, 2001) demuestran que la caza legal reduce la caza furtiva.

  3. El no valorar la mejora de los sistemas de gestión vigentes (destinando el importe de los precintos de lobo a medidas de ayuda al ganadero y prevención de ataques), sustituyéndolo por regulaciones precipitadas y sin base científica contrastada, atenta contra los principios administrativos de buena regulación, necesidad, eficacia y proporcionalidad. 

 

En Madrid a 25 de febrero de 2021.

Carmen Basarán

Presidenta del Real Club de Monteros de España

 

MINISTERIO PARA LA TRANSICION ECOLOGICA Y EL RETO DEMOGRAFICO